Lata Pararã

Batallón y los viñedos de la ciudad de Luque

El vino tiene un delicado proceso de añejamiento, llega a ser refinado y maduro con la paciencia que solo pueden brindar los años dentro del roble, este delicado proceso se aplica perfectamente a Batallón, el buque insignia del metal luqueño, quienes nos regalaron un memorable concierto el domingo 29 de marzo  en Cool Bar. Los presentes fuimos testigos de una verdadera tormenta de metal que arrancó con una guarania interpretada por Domingo Pérez y coreada por todos los presentes, es que no era para menos, el “Purahei paha” de José Asunción Flores fue dedicada a “José Bogarín”, fundador, bajista y vocalista de la banda, quien pasó a la eternidad un 29 de marzo de 2012.

Tras esta emotiva dedicatoria, arrancaba la intro Sinfónica de Likaón, que daba inicio al concierto, luego se vendrá el instrumental “Batallón” y la mágica noche arrancaba para los amantes del buen metal nacional.

El setlist incluyó además, Bienvenidos al circo, Corrupción, Sangre inocente, Hijos de Lykaon, Bajo Tierra, el nuevo tema titulado “Caronte” y un cierre brutal con Verdugos.

La cosecha de 1988

Batallón fue fundada en la década del 80 y su debut se produjo un 3 de junio de 1988 en un concierto organizado por ellos mismos en su ciudad de Luque, eran 5 jóvenes que ni siquiera tenían instrumentos propios, pero con todas las ganas del mundo de tocar juntos.

Son considerados uno de los grupos pioneros del metal nacional del Paraguay y son los directos responsables de que existan metaleros en la ciudad de Luque, hasta allí todo perfecto, ya figuran en las doradas páginas de la historia pero, Batallón no para, nunca se separaron y no dejaron de activar ni en pandemia. No se juntan para recibir tributos o diplomas, muy por el contrario, Batallón es una banda actual, que ensaya, que se prepara y asume el compromiso de subir a un escenario y eso se notó claramente en esta presentación.

Las líricas de Batallón son poesía pura que fluye y que sigue, su música es ese mismo metal ochentero y directo, machacante y con delicadas mezclas de 6 x 8 en algunas de sus canciones pero con sonido actual.

El vino, como la vida misma, mejora con los años: madura, se suaviza y adquiere complejidad, pues Walter, Marcos, Necho y Domingo han logrado que el Batallón del 2026 suene compacto y directo, los músicos están sueltos, y en parte se debe a que ahora cuentan con un vocalista, un destaque especial en este punto para “Junior Pavón”, actual frontman de la banda, quien se afianza con cada presentación.

Batallón es, sin lugar a dudas, la mejor cosecha salida de los viñedos del metal en la ciudad de Luque.

 

 

 

Por:  Richie Vidaurre

Ph:  Evelyn Rodríguez

              Juany Villalba

Video:  José Bullet 

 

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Hikuai – “Polka Híbrida”

 

 
“Polka Híbrida” es un tema de metal progresivo paraguayo que propone algo distinto dentro del género. La canción apuesta por una idea clara: menos ruido y más ritmo, técnica y composición.
 
El bajo suena limpio y marca tanto la melodía como la base rítmica, mientras la batería acompaña con fuerza y precisión. El tema se desarrolla en tres partes bien definidas: un inicio melódico, una sección central más pesada y un cierre ordenado que termina de cerrar la obra.
La base del tema es el ritmo 6/8 de la polka paraguaya, usado como motor principal. Esta mezcla entre metal progresivo y ritmo nacional le da a la canción una identidad propia y poco común, tanto a nivel local como fuera del país.
“Polka Híbrida” es una canción distinta dentro del metal paraguayo. No busca impacto desde la distorsión, sino desde la estructura, el ritmo y la ejecución, lo que la vuelve una propuesta única en su estilo.
Recomendamos escucharla con atención, preferentemente con auriculares, para apreciar los detalles rítmicos y la construcción del tema. Es una muestra de que el metal también puede explorar caminos nuevos sin perder fuerza.
 
Por: Cesar Urutaú
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Colorido cultural en el Pentamusic Metal Fest: Canciones nuevas, homenaje, poemas y liricas en guaraní

Colorido cultural en el Pentamusic Metal Fest: Canciones nuevas, homenaje, poemas y liricas en guaraní

La edición 2026 del Pentamusic Metal Fest, realizado el domingo pasado en el local de la Asociación de Músicos de Luque, no solo dejó una buena energía rockera, sino el colorido en todo el esplendor que toda organización tiene en mente durante la diagramación de un evento de este kilate.

El público disfrutó del arte y la cultura en sí, hecha en tierra guaraní. La tarde – noche se dividió en dos momentos muy especiales. La primera, presentación a los “headbangers” de los libros, “Librería San Macario” del escritor luqueño, Carlos Noguera Bazzano. Se destaca porque esta obra fue ganadora en el 2025 del premio “Beatriz”. En ella se puede apreciar, un relato muy puntilloso del autor que narra historias, vivencias, además de nostalgias de otros poetas y narradores, pero siempre en un ambiente paraguayo.

Los libros del legendario y pionero del rock paraguayo, Chester Swan, ´Los 22 cuentos escogidos´ es un libro de cuentos y la novela   ´Los dioses deben morir´ , fueron presentados por Blas Brítez y Javier Viveros, quienes le dieron el realce al trabajo literario del “lobo estepario”, conocido también por sus poemas y crítica social, hechas canciones.

La segunda parte de la división, estuvo a cargo de las bandas anotadas para subir al escenario, quienes no solo disfrutaron durante sus respectivos shows, sino que se conectaron con el público, de diferentes maneras. La comunicación hizo que el “famoso tiempo” sea óptimo para cada una de las agrupaciones.

Lok´tar subió a escenario con la característica en el vestuario, munidos de máscaras que le dan la fuerza interna a cada uno de sus integrantes. Las canciones “La corrupción”, “La insubordinación”, “La confrontación” y “La dualidad”, presentados durante el show, se encuentran en el trabajo discográfico, denominado “Oga 1811-2025”.

Por su parte ToxicAvenger, desparramó la fuerza del thrash metal y su mensaje directo contra los males que acechan nuestro país. Además, presentaron en sociedad la canción “Indians”, ocasión en que el vocalista de Mythika, Julio Franco, acompañó el citado momento.

 

Los death metal de Sadistic Art, homenajearon al gran actor paraguayo, Jesús Pérez, fallecido en el 2025, quien interpretó al general Garay en el videoclip, Yrendagué, filmado en el Chaco lugar de la contienda con Bolivia, entre 1932 – 1935.

                                                                                               Ph: Raissa Brujita

Mythika, invitó al niño rubio que merodea la siesta paraguaya, sin que nadie lo descubra. La canción JasyJateré, dio el pulso para adentrarnos a la leyenda de nuestro país, por supuesto con el sonido del heavy metal. “La Amarga Plegaria”, además de recordar al poeta del Guairá, Manuel Ortiz Guerrero, fue un homenaje a la Guarania en particular y a la lírica paraguaya en general. Este tema fue cantado a dos voces, entre Julio Franco y Gustavo Torres de Querubes.

ph: Lore Jordan

Bajo Zero no quedó atrás, porque entre tema y tema, se resaltaron los riffs largos y precisos de Gabriel Colmán, bien secundado por Didier Parra, Edgar Chamorro y Francis Troncoso.

Ph; Lore Jordan

Los legendarios de Batallón, presentaron en sociedad a “Caronte”, la nueva canción que relata el viaje al más allá a través de una embarcación, solo se precisa de una moneda para la ida y evitar el retorno. Tampoco faltaron los clásicos tales como Corrupción, Sangre Inocente, Bienvenido al Circo, Hijos de Lykaon, el instrumental.

Ph; Ninfa Valdez

Querubes también jugó de local, por lo que dominó el balón para que cada pase preciso que contengan los riffs y el sonido que le caracteriza pueda erizar la piel del público no solo luqueño, sino metalero que a hace hora desparramaba alegría, ante una jornada cargada de energía rockera.

Kerayvoty, la canción con letras en guaraní, fue la gran sorpresa que brindó Querubes para dar el broche de oro a un festival que “solo rememoró la esencia de la cultura de nuestro país, en la ciudad de la música”.

 

Ph; Anselmo Garcete

También fueron parte del evento, las bandas Full/Sin, NhandeiZha y Bluestone. La organización previó todos los detalles para que los músicos puedan estar bien cubiertos una vez en el escenario, sonido, acústica, retornos, juego de luces, pantalla gigante para que el público pueda observar las imágenes entre las canciones.

Tampoco faltaron los puestos de merchandising para que los fanáticos de las agrupaciones tengan la posibilidad de adquirir para la colección. En líneas generales, la salida tuvo sabor no solo a alegría, sino a victoria, porque se disfrutó del ambiente.

Desde la radio online más potente del país, celebramos y felicitamos a la organización por la tarea puntillosa de ver todos los detalles para que los grupos puedan sentirse como en casa.

Por: Julio Ramón Dávalos Acuña.

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Deja un rico y extenso legado a la cultura paraguaya el juglar Quemil Yambay

 

Quemil Yambay (1938-2026)

El legendario músico, cantante, compositor e imitador paraguayo, nacido en Santa Elena, Cordillera, tras su paso a la transición, dejó un rico y extenso legado a la cultura paraguaya.

Quemil Yambay, fue conocido por su humor, estilo único donde fusionó los sonidos de animales y canciones, tales como «MokõiGuyra’i» y «Lidia Mariana». En el 2007 fuereconocido como «Tesoro Humano Vivo» por la UNESCO.

Primeros años y carrera:

Nació el 10 de marzo de 1938 en Tupa’orã, Paraguay. Yambay, abandona la escuela para trabajar y comenzar su carrera artística, al imitar sonidos de animales desde niño, inspirándose en su entorno rural de Alfonso Tranquera.

En 1961, fundó la agrupación Los Alfonsinos, convirtiéndose en un referente del purahéijahe’o (canto sentimental).Su música combinaba el humor, la picardía y la nostalgia, usando versos en guaraní y español, además de su reconocida habilidad para imitar más de 100 especies animales.

Entre sus principales composiciones, se destacan «MokõiGuyra’i», «Lidia Mariana», «Areko 4 Kuña», «Ajupita de Presidente», «Apoi ha ha’ujevy», «Alfonso Tranquera», «Gool Paraguayo».

También fue declarado Hijo Dilecto de Asunción. Además de recibió la Orden Nacional al Mérito Comuneros y otra distinción por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores en el 2011.

A pesar de perder la vista por completo a causa de una operación a los 43 años, continuó actuando. Padre de Carmiña, con Lidia Mariana, y dos hijos y dos hijas con su esposa Lidia Alvarenga.

«El Último Sapukái», se denominó el concierto de despedida. Este evento se realizó en el 2017, aunque su retiro se extendió debido a problemas de salud.

 

La expresión popular se escucha en las canciones de Quemil Yambay, porque conquistó a su público a través del sarcasmo. Este hecho lo sitúa entre uno de los mejores compositores del país.

Su música cruzó la frontera del fútbol y alimentó la pasión de un país atento a los resultados de la albirroja, con “Gol Paraguayo”, para celebrar el título de la Copa América en Buenos Aires en 1979. A ésta canción se suma, “Todo el Mundo te Quiero Romerito”. Fue un bálsamo para el apoyo del pueblo a la selección que posteriormente clasificó al Mundial de México, en 1986.

Desde Lata Paraná, expresamos el respeto a una figura representativa de nuestro país, porque Quemil Yambay no dudó en subir a un escenario donde la jornada fue organizada para un concierto de metal extremo. El juglar llegó al lugar con Los Alfonsinos y cantó para un público atípico, pero que disfrutó de sus clásicos.

Salud don Quemil Yambay. Hasta siempre….

Por: Julio Davalos

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Unholy Immaculate Fest 2025: calor, caos y metal en estado puro!

Este sábado, en pleno diciembre asunceno, cuando el calor te abraza como riff malintencionado y el tráfico nocturno parece un mosh pit sin reglas, se llevó a cabo el festival “Unholy Immaculate Fest 2025” en Voudevil. Un encuentro donde el metal fue refugio, catarsis y punto de reencuentro para una hermandad que no se ve seguido, pero que siempre se reconoce al primer acorde y el primer trago…
Lamentablemente no llegué a tiempo para ver a Toxic Avenger, quienes, según me comentaron, arrancaron puntualmente a las 21:00. Algo casi mítico en Paraguay, donde la impuntualidad suele ser parte de nuestro folklore… como el calor, el tereré, la chipa y el “ya estoy llegando”. Igual, honor a quien honor merece: puntualidad thrash, old school, agresividad, riff’s y doble bombo a todo gas, como debe ser.

A las 21:50 subió al escenario Zeitgeist, y desde ese momento el ambiente cambió. La banda demuestra año tras año que no solo crece musicalmente, sino también en puesta en escena y personalidad. Su propuesta de Electric Gothic Metal es envolvente y poderosa.
La voz de Valeria, su frontwoman, te transporta directo a callejones oscuros de Milán, Castilla, Birmingham o a aquellos paisajes escandinavos donde el sol no molesta y el frío acompaña el dramatismo. El sonido fue aplastante, preciso, oscuro y elegante. Como frutilla del postre, invitaron a Julio Franco (Mythika) para cantar un tema juntos. Brutal cruce de mundos, de esos que te sacan una sonrisa debajo del calor infernal.

Luego fue el turno de Mythika, quienes subieron también puntuales, otro milagro digno de invocación, y dejaron claro que los leones fernandinos tenían un solo objetivo: aplastar al público sin misericordia.
Con Fernando marcando el pulso desde la batería, la banda descargó una sobredosis de power heavy metal directo al pecho. No importa si tocan en Europa, Argentina, un festival grande o una venue como Voudevil: el público está sentenciado.
Waldir, afiladísimo como siempre, largó solos que hacen crujir el corazón metalero, el bajo agresivo y una banda que se nota unida, con feeling real: risas, bromas, complicidad… todo sin errar una sola nota.

Momento especial fue el estreno en vivo de su nuevo single “Jasy Jateré”, que personalmente me emocionó muchísimo. Fue como rendir un examen de Algoritmia 4, pero con los ojos cerrados, un walkman a todo volumen y cero miedo al error. Power metal como debe ser: honesto, potente y sin pedir permiso.

Para cerrar la noche subieron los legendarios Wisdom, y desde el primer segundo dejaron claro por qué son una banda for export. Profesionalismo total, versatilidad escénica y una atmósfera que hizo que la oscuridad se adueñe de Voudevil.
Su frontman Luckasz invocó a los dioses oscuros del norte, y el black metal tomó forma y cuerpo. La segunda parte del show fue especialmente emotiva: dedicada al ex miembro de la banda, “Berh-khaial”, quien la semana pasada lastimosamente pasó al otro plano. Luckasz subió al escenario con una remera en su honor, y el respeto se sintió en el aire pesado, más denso que el calor paraguayo a las diez de la noche.

El final fue épico: “Perry Mason” de Ozzy Osbourne como homenaje inesperado. Wisdom invitó a todos los vocalistas de las bandas anteriores a subir al escenario para cantar juntos. Un cierre que ni el mismo Ozzy se hubiera imaginado. Telón abajo, almas encendidas, gargantas secas y ganas de más.

Cabe destacar que la organización estuvo impecable: la selección de bandas bien diferida en estilos, excelente venue, sonido sólido, luces a la altura, comodidad, baños limpios (dato no menor en cualquier ritual metalero) y cerveza que ayudó a sobrevivir al clima infernal.
Más allá de la música, fue una noche de sentimientos encontrados. Reencuentros con amigos que no veía desde hace años, abrazos sudados, charlas entre riffs y la certeza de que el metal sigue siendo ese lazo invisible que nos une.
Creo que todos coincidimos en lo mismo: esto es solo el comienzo.
Solo queda felicitar y agradecer a todos los que hicieron posible esta noche. El metal sigue vivo, sigue sudando… y sigue sonando fuerte en Asunción.

 

Por: KLD
(Txt&Pict)
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LARVAS: “Materialización de la Locura” – Noche de Metal Pesado en la República.

Ayer domingo, Luque se sacudió hasta los cimientos cuando las huestes del metal invadieron Cool Bar, para presenciar una jornada que quedará grabada a fuego en la memoria de la escena nacional. La cita tenía un motivo claro: el lanzamiento de “Materialización de la Locura”, el brutal debut fonográfico y enfermizo de los sanlorenzanos LARVAS, quienes coronaron la noche con una descarga de death metal old school podrido, oscuro y directo al rostro. Una jornada donde cada banda subió al escenario a destruir tímpanos y almas con riffs envenenados y baterías que parecían ametralladoras. El ritual comenzó con The Axe, orgullosamente luqueños, quienes abrieron la jornada con su thrash metal old school: riffs afilados, actitud desafiante y una energía que encendió la mecha desde el primer golpe de batería, al mejor estilo ochentero: velocidad, agresividad que hizo vibrar el suelo. Guitarras filosas como cuchillas y una base rítmica que golpeaba directo al pecho. Le siguieron los también locales Massive Execution, una máquina de thrash agresivo y técnico, curtida en mil batallas y con un respeto ganado a puro mosh y sudor dentro de la escena nacional, sin respiro, los Massive se centraron en demoler todo lo que quedaba en pie, precisos, letales y con un dominio del escenario que hizo hervir el ambiente y a la perrada. Sinceramente el rostro de “David Aguilera” mostraba preocupación, ya que apenas iban tocando dos bandas y el local estaba a punto de caer a pedazos con tanta brutalidad ochentera. El ambiente se volvió más blasfemo con Nidaros Desecration, banda asuncena que se mueve dentro del trípode profano del black/death metal, invocando el caos y la oscuridad con cada nota, crudos, y con un sonido que parecía salir del mismísimo abismo. Luego llegó el turno de Sadistic Art, quienes arrasaron con un set infernal, cargado de death metal visceral con tintes black, pura agresividad y actitud incendiaria, la tenían clara, una energía asesina que mantuvo al público en trance infernal. El publico pedía más, el vallado ya apenas sostenía la locura desatada, y aún faltaban dos bandas más. El penúltimo golpe vino de la mano de Abomination, leyendas vivientes de San Lorenzo. Activos desde mediado de los 90’s, los veteranos del old school death metal demostraron por qué siguen siendo una institución del género: brutalidad sin filtros, voces guturales que desgarran hasta el alma más pura, demostraron que la vieja guardia sigue viva, escupiendo fuego con letras cargadas de anti-religión, riffs podridos y voces guturales que helaban la sangre de todos los presentes, incluso a los que se atrevían a pasar frente a la vereda de Cool Bar. Finalmente, LARVAS, los hijos del barrio Calle’i- San Lorenzo, tomaron el escenario y desataron su locura. Con músicos experimentados de la escena nacional, presentaron su primer EP “Materialización de la Locura”, un viaje sonoro por la demencia y la brutalidad, donde el death metal más podrido y honesto se mezcla con una furia que solo el under paraguayo sabe generar, su presentación realmente fue una descarga brutal de death metal sin filtros, una mezcla perfecta de oscuridad, técnica y demencia, nos deleitaron también con unos cover que desataron aún más la locura de lo poco que quedaba en las oscuras almas de los presentes. El público respondió como debía: pogos salvajes, gritos, puños en alto y cerveza volando por el aire. La organización estuvo a cargo de Metal Alliance, quienes una vez más apostaron por el metal extremo nacional, y el impecable sonido fue responsabilidad de M.O. Audio, que mantuvo la potencia, profesionalismo y la claridad hasta el último acorde de la jornada. Una noche de caos, riffs asesinos y devoción por el metal extremo, donde quedó demostrado que la llama del metal extremo sigue viva, pateando fuerte y cada vez más sólido, en resumen puedo decir que todo lo que se vivió ayer, fue como tiene que ser: infernal, con el ruido y la locura al mango, y si bien algo quedó claro, es que el underground está más vivo que nunca… y tiene hambre. Larvas Line-Up Cool Bar – Luque, 2 Noviembre 2025: Hatred Almada: Voz Carlos Ramos: Guitarra Roland Franco: Bajo Uzy Barriocanal: Batería   Breve reseña del material (solo escuché una vez hoy) y escribo lo siguiente: “Materialización de la Locura” — El nacimiento de un monstruo El debut de LARVAS es exactamente lo que su título promete: una manifestación sonora de pura demencia. “Materialización de la Locura” no busca agradar, busca aplastar. Ocho tracks donde el death metal old school se mezcla con atmósferas densas, riffs que parecen salidos de una cripta y una batería que no da respiro. Las voces guturales raspan como grava, y la producción mantiene ese filo crudo, sin maquillaje, como debe ser el metal nacional hecho con sangre y entrañas. Influencias que (a mi parecer) van desde Morbid Angel, Hate Eternal, Cannibal Corpse, pero con ese toque propio del underground paraguayo, áspero, directo y sin concesiones, como debe ser. Es un debut que huele a sótano, a cuero y a locura desatada. Los LARVAS no vinieron a seguir modas: vinieron a dejar una cicatriz en la escena. Y con “Materialización de la Locura”, lo están logrando. ¡Death metal paraguayo, hecho con rabia y de verdad! Salud Larvas, salud San Lorenzo por parir un nuevo material para la posteridad underground. Por: KLD
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El viaje eterno al espacio del fundador de Kiss que genera sentimientos encontrados

 

El sonido único del riff de guitarra AceFrehley desde hoy traspasó la frontera de este plano, porque llega a ese espacio que siempre transmitió desde 1973, al ingresar a la banda Kiss. El spaceman, fue uno de los fundadores y por ende un carismático en el escenario, primero bajo el atuendo del galáctico, que viajaba con sus riffs a través de los discos que produjo la banda y de su soltura frente al público.

 

Será recordado como uno de los creativos, primero porque sorprendió con New York Groove, canción que atrapa de principio a fin, porque Ace le dio ese toque mágico, por medio de sus dedos que hicieron sonar su guitarra plateada.

Al dejar la banda, en 1982 empieza su carrera solista, ocasión en que hace volar “su cometa”, porque muestra al mundo que su esencia musical quedó plasmada por medio de su personaje.

 

Frehley, recorrió el mundo, sin bajar de ese espacio que preparó para sus fans, que hoy lo lloran por su viaje, a esa transición que será de lo más apacible porque su legado alegró a un gran porcentaje de este planeta.

Dos imágenes quedaron en la retina de los fanáticos de Kiss, el retorno de aquel viaje por su universo, en la década del 80 y mediados de los 90 y por supuesto cuando llegó al Salón de la Fama.

 

Pero más emoción causó a sus seguidores, las ideas para la creación de himnos tales como Rock and Roll  AtNite, I WasMadeforLovingyou o Detroit Rock City. Tampoco olvidan que introdujo en el show la pirotecnia.

Desde Lata Paraná, lo recordamos como la estrella de rock que comenzó en Kiss y siguió como solista. Buen viaje a aquel plano, donde la música de este género rebelde brilla como las estrellas del espacio que inventó para que el público sintiera la fantasía a través de su música.

Hasta pronto Spaceman…

Por: Julio Davalos

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Carlos Schvartzman, gran músico y estupenda persona.

 

Por coincidencias de la vida, el maestro Carlos Schvartzman fue mi vecino, por varias décadas, en el barrio San Cristóbal de Asunción. Solíamos cruzarnos frecuentemente e intercambiar saludos de cortesía, y alguna que otra palabra. Lo veía ir y venir con su maletín y con su infaltable paraguas. Daba pasos firmes pero nunca apurados, como de metrónomo. A lo lejos se perfilaba su mirada profunda y bonachona.

Crédito foto Facebook de  Carlos Schvartzman 

En las breves conversaciones que teníamos, demostraba ser hombre de enorme buena educación y afabilidad, además de poseedor de una amplia cultura.

Mis amigos músicos que tuvieron la fortuna de estudiar con el maestro Schvartzman, ya sea guitarra, bajo, teclado, armonía, destacaban siempre dos aspectos de su persona. El primero, que tiene que ver con su costado musical, técnico, el de un profesor exigente, pero correcto, no severo, ni antipático, todo lo contrario, cordial. Un docente que no se guardaba nada, que transmitía todo lo que sabía a sus alumnos. El segundo, su arista humana, como ya adelanté, y reitero, cordial, amena. En síntesis, lo que se dice habitualmente, «un buen tipo».

Crédito foto Facebook de  Carlos Schvartzman 

Carlos Schvartzman fue el formador de grandes talentos de la música paraguaya, no solo del jazz, sino también del folklore, el pop, el rock, el metal. Entre aquellos alumnos podemos destacar a Fran Villalba, tecladista de la agrupación Gaudí, y Jerry Groehn, bajista de Rawhide, una de las bandas fundadoras de la escena del heavy y del thrash metal en Paraguay.

 

Me tocó en suerte, en muchas ocasiones, escucharlo a Schvartzman con su ensamble de jazz en el Festival de Jazz de Asunción, evento artístico que reunía lo mejor del jazz paraguayo y del extranjero, o bien en otros acontecimientos culturales en los cuales actuaba con su banda.

 

En tales oportunidades publiqué comentarios acerca de Carlos y sus combos jazzísticos, en las páginas impresas del ya extinto, pero siempre recordado, Diario Noticias. Como bien saben quienes me conocen y me leían en aquella época, nunca contuve ningún comentario negativo hacia ningún músico, grupo o espectáculo, por más amistad que hubiere entre medio de los protagonistas y este servidor que escuchaba y desgranaba minuciosamente cada acorde, nota o detalle de la organización. Por ello, mi condición de vecino o conocido jamás influyó en lo que pudiera decir acerca de los conciertos a los que asistí de Carlos Schvartzman. Todo lo que escribí alguna vez de él, con absoluta objetividad, fueron palabras de elogio, porque se lo merecía.

Crédito foto Facebook de  Carlos Schvartzman 

Guitarrista, pianista, compositor, docente, arreglista, director: Schvartzman era un músico sumamente meticuloso, detallista, perfeccionista. De los pocos paraguayos que tuvieron el privilegio de estudiar en la prestigiosa BerkleeCollegeOf Music, en Boston. Hacía honor a su formación intelectual, a su pertenencia a una élite musical, ocupándose de manera preciosista de cada ínfimo aspecto que hacía a la interpretación de las obras que ejecutaba con su orquesta. Era de notar cómo músicos que en otras agrupaciones y circunstancias sonaban sin brillo ni gracia, a veces hasta cometiendo errores garrafales en la interpretación, bajo la dirección de Schvartzman sonaban impecables, correctos, ajustados, maravillosamente bien.

 

Maestro Carlos Schvartzman. Crédito foto: Jorge Candia, ABC Color digital, Internet.

 

Aunque en la informalidad de aquellos saludos le decía «¡Hola, Carlos!», me cuesta referirme a él como «Carlos» a secas. Pues era un «maestro» con todas las letras, en todos los ámbitos en los que se desempeñaba en la esfera musical y de la docencia. Así que, me despido, no con un «Chau, Carlos», sino con un «Buen viaje, MAESTRO».

 

 

Por:  Rodrigo Carvallo Croskey.

 

 

 

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𝗪𝗜𝗦𝗗𝗢𝗠: 30 AÑOS DE BLACK METAL PARAGUAYO

Nos complace anunciar que «Concreto Records» (México) renueva su alianza con la legendaria banda nacional WISDOM para presentar su más reciente obra: «Saint Algolagnia Immaculate». Un disco que marca el regreso de la banda a su catálogo, 15 años después de haber editado su aclamado trabajo «Sacra Privata» en el 2009.

Tras sus presentaciones en Colombia, más una larga y exitosa gira por Brasil con Aeternus y NervoChaos en el 2024 y con una próxima participación en el emblemático Setembro Negro Fest (Sao Paulo, 2025), WISDOM demuestra que su legado no conoce fronteras. Su sonido sigue golpeando con fuerza, ahora reforzado por una producción que equilibra lo arcaico y lo contemporáneo.

Estamos ante un singular ente de Black Metal con una identidad tallada en las tinieblas latinoamericanas. Una propuesta con atmósferas, rituales y melodías que evocan mitos propios que fluyen entre lo siniestro, lo crítico, lo simbólico y lo épico.

«Saint Algolagnia Immaculate» señala el miedo, la culpa, la manipulación y la sumisión que la iglesia implementa a sus fieles subrayando la morbosidad de los templos logrando un disco de pensamiento decisivo y firme que consagra tres décadas de culto.

Un álbum abismal de estructuras complejas. Una producción que respeta el pasado sin perder ferocidad bajo una producción actual con personalidad propia.

Esto no es metal importado de Europa; Esto es resistencia, congruencia, tierra y leyenda hecha sonido o simplemente una ceremonia tallada en la tradición oscura del Metal extremo de Paraguay.

𝗧𝗥𝗔𝗖𝗞𝗟𝗜𝗦𝗧:

  1. 157
  2. Totentanz
  3. SunMadeFlesh
  4. Creatrix
  5. Amavasha
  6. Black Psalm
  7. Qliphotic Womb
  8. Kelippath Nogah
  9. Saint Algolagnia Immaculate
  10. Totentaz (2017) *Bonus Track
  11. SerpentVision (2011) *Bonus Track

Duración: 55:19 minutos

EXCLUSIVA EDICIÓN QUE CONTIENE 2 BONUS TRACKS.

Fecha de salida: ¡¡𝗬𝗔𝗗𝗜𝗦𝗣𝗢𝗡𝗜𝗕𝗟𝗘!!

Reserva el tuyo al número: +595992284520 o contactando directamente con la banda en todas sus redes sociales.

También desde la web de Concreto Records https://www.concretorecs.com/

¡SALUD WISDOM!

¡BLACK METAL PREVAILS!

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Agharta aprovechó el clima Londinense para rendir tributo a los primeros años de Pink Floyd

Gracias al arduo trabajo de la banda durante sus ensayos, lograron ajustar los controles para que el corazón del sol encienda de calor a la fría noche asuncena.

Escribiré un breve resumen de los últimos años de Syd en los estudios, televisión y los escenarios que vi en un documental, para entender un poco el porqué de la atmósfera del sábado y para todos aquellos que a lo mejor no conocen tanto acerca de él. Podes pasar esta parte y más abajo hablo detalladamente del concierto del sábado. La indicación dejo con unos ***** para que lean directamente el artículo de Agharta más abajo.

Que Syd Barrett enfermó de demencia debido al excesivo consumo de drogas alucinógenas, LSD más precisamente y todo tipo de sustancias, es algo que el mundo entero conoce. El ocaso de la primera formación de Pink Floyd ocurrió cuando la banda fue a grabar para la emblemática Radio One de Londres, y Syd no apareció. Fue encontrado días después, completamente ido, ya no era la misma persona. Esto, según palabra de Richard Wright, quien también agrega lo siguiente: “tenía el mismo aspecto, pero estaba en otro lado”. Así todo se las ingenió para grabar “Jugband Blues” y salir de gira por Estados Unidos, o al menos intentarlo.

Syd ensayaba cuando iba a presentarse en la televisión, haciendo playback. Pero cuando se encendía la cámara se quedaba inmóvil, o bien desafinaba a propósito las cuerdas de su guitarra antes de un show. Mason, Wright y Waters, ya no sabían si reír o bien asesinarlo. Como consecuencia de estos percances, entre comillas, la gira inevitablemente se canceló. Pink Floyd continuó como quinteto, o al menos lo intentó, con la incorporación de David Gilmour, pero la historia también es conocida. Esto no funcionó y adiós Syd Barrett de Pink Floyd.

Ya estando fuera, debido a su demencia, y con ayuda de sus ex compañeros y otros colegas, logró tener en su haber, sus dos primeros álbumes solistas. La grabación de los mismos, según cuenta Gilmour, fue realmente un parto. Jerry Shirley, baterista de los “Humble Pie”, es quien tocó en el primer álbum de Syd, que fue lanzado el 3 de enero de 1970. El 6 de junio de ese año, Syd actuó en el “Olympia Exhibition Hall” de Londres junto a Jerry y Gilmour. De la siguiente manera lo recuerda Jerry: había mucha expectativa, estaban muy impacientes por verlo. “Syd Barrett en vivo”, decía la gente. A la tercera canción, Syd se paró de repente y se fue. Pero no al estilo “soy una estrella de rock, me largo del escenario y tiro la guitarra”, no, no había ningún dramatismo, ninguna vanidad. Simplemente paró de tocar, como alguien que está oyendo una cinta y le da el botón de Stop. “Dave y yo, seguíamos tocando, Syd se descolgó la guitarra, la posó en el suelo, y se fue tranquilamente del escenario. Me acuerdo que nos agarró totalmente desprevenidos. ¿Y ahora qué?, pensamos, terminamos la canción con un final lento y un tanto embarazoso, y nos fuimos también del escenario”, recuerda Jerry.

Luego de ese episodio bochornoso, durante ese mismo año, Syd volvió a Cambridge, a la casa de su madre. Su amigo Mick Rock, fue quien lo visitó en 1971 e hizo unas cuantas fotografías de él. Syd vivía en el sótano, en lo que Mick describió como una suerte de útero. Simplemente rodeado de foto de su niñez, las cuales colgaban de las paredes. Syd decía que había retomado el camino de vuelta, que estaba volviendo sobre sus pasos. Esto es lo que recordó Mick, quien confesó no verlo angustiado en absoluto. Simplemente lo percibía como reflexionando acerca de todo lo hecho, sus dos álbumes solistas, más todo lo realizado con Pink Floyd, de quienes no hablaba mal en ningún momento, tan solo se encontraban en un estado de aceptación. Así, con todas estas palabras es como resumió Mick Rock la visión que tenía de Syd.

Una nueva y última oportunidad tendría el mundo de la música, de ver el último avistamiento de un ser grandioso que se hundía cada vez más en su propio mundo, sea el de la locura o el que fuera. Fue así, que, con algunos amigos de Cambridge, Syd fundó la banda “The Stars”, con ella dio su último concierto en un recinto denominado “Corn Exchange”, en Cambridge. Este show, fue anunciado en los medios especializados de la época, como “The Madcap Returns”, Jack Monk, bajista de aquella formación, recuerda como fue ese último show con las siguientes palabras: “me acuerdo que miraba a Syd y pensaba, “tu no quieres estar acá”, actuaba de manera mecánica, el micrófono estaba ahí, en forma vertical, y él cantaba de costado, desganado y todos se daban cuenta de que estaba completamente ido. Sin darnos cuenta, estábamos presenciando, cómo una de las estrellas más grandes del rock se derrumba en el escenario. Hay buenos y malos conciertos, algunos son pésimos, y este fue el peor de todos”.

Luego de este evento, Syd volvió a Londres y vivió en un lujoso hotel que según la fuente que uno consulte, fue el “Chelsea Cloisters” o el “Hilton”. Y así trascurrió varios años aislado, y sin ningún contacto con sus amigos de Pink Floyd.

De ese Syd, enclaustrado en un hotel e inmerso en su propio mundo, en su caos interior, es de donde Roger Waters tomó la inspiración para el personaje principal denominado “Pink”, en la película “The Wall” de 1982. La escena en que el cigarrillo se consume entre los dedos de “Bob Geldof”, quien hace de Pink en la película, es real, dice Roger, “yo entré en la habitación y vi eso”, a esto agregó: “nuestra amistad y su enfermedad, con para mí una gran fuente de tristeza, es muy triste, sigo estando triste por eso”. Finalmente, en 1978, Syd abandonó Londres y se fue nuevamente a Cambridge, a la casa de su madre, allí se quedó el resto de su vida. Nunca dejó de cobrar las regalías correspondientes por el trabajo que había hecho con Pink Floyd.

Syd murió el 7 de julio de 2006, siendo una de las personas más famosas del mundo y además millonario; y para más ironía de la vida, sin siquiera saberlo. ¿Sin siquiera saberlo?

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Bien amigos, ¿por qué escribí este “pequeño” resumen de los últimos años de Syd, el artista más influyente del Rock Psicodélico, rock progresivo o rock experimental?

Porque es la única manera de entender lo vivido el sábado en el Partido Revolucionario Febrerista. En donde el rock psicodélico, el sonido oscuro, nublado, ido, volátil, atmosférico, introvertido, de repente al borde del colapso, hizo que fuera una noche increíble, un tributo “emotivo” que yo nunca antes presencié, quedé anonadado, pues este mundo del cual Syd nos emergió desde que lo conocimos, me llevó a una atmósfera muy rara, y sentí que parte de mi cuerpo y mi mente fueron directamente a aquellos finales de los años ‘60, donde la música era bastante experimental y muchas bandas inglesas emergían del subterráneo hasta los primeros escenarios, donde el público pedía a gritos salir de “este” mundo loco para meterse en la locura y la psicodelia de la música.

Me sentí de un poco colgado como Syd, de repente eufórico como Jagger y colapsado como Lennon. “Hundido”  un poco en la tristeza de aquella Inglaterra que apenas abrazaba el brillo del amanecer después de la segunda guerra mundial, mientras estas bandas luchaban y otras ya despegaban, ellos salían de a poco del “under” y acá muy de “a poco” nos llegaban las noticias de aquellas bandas “inglesas”.

Agharta utilizó toda esa atmósfera londinense para llenar de magia el PRF, y el cóctel que prepararon en este setlist hizo que el público se llene de psicodelia y entre en calor. “Astronomy Domine” o llamado “An Astral Chant” antes de grabarse en estudio el disco de Pink Floyd “The Piper At The Gates Of Dawn” del 67, fue el tema con que Agharta nos tomó de la mano para llevarnos a un largo y psicodélico viaje del cual fuimos testigos aquella inolvidable y fría noche de sábado. Con “Arnold Layne” primer sencillo de la banda en el 67, más tarde incorporado en el recopilatorio “Relics” del 71, nos dijo que los primeros vasos de la surtida cantina de buenas bebidas, estaban abiertas y listas para comenzar a degustarlas en esta larga y fría noche, y disfrutar este viaje, comencé tímidamente a beber los primeros vasos de Pilsen.

La canción más hermosa que escuché fue la que tocaron a continuación, la mágica e inolvidable “Paintbox” de Wright, pues es un tema “bien londinense” para el clima que teníamos esa noche, es la primera vez que escucho en vivo, sinceramente me emocionó mucho, me trajeron recuerdos de aquellas tardes de tertulias floydianas con mi vecino “Fabian Ríos” abuelo/padre rockero de mi barrio, a quien tuve presente espiritualmente toda esa noche, pues fue con él con quien antes compartía mucho de Pink Floyd y toda esta psicodelia, y la cual nunca me cansaré de agradecer por todas aquellas tardes y noches de Pink Floyd, pizzas y birras que compartimos con él, eso es impagable.

“Lucifer Sam” también del disco “The Piper” me llevó aún más a aquellos primeros recuerdos con Floyd, pues esta canción tiene un poco de melodía siniestra, como algo se avecina, a lo mejor porque Syd dedicó este tema a su gato siamés, sentí que la mía también estaba en peligro o algo así, pues no, era solo el olor del orégano verde proveniente tal vez de «Canindeyú», que parecía sentirse en el ambiente que me hacía delirar un poco. “Bike” hizo que me dieran ganas de ir a traer más birra de la cantina, ¡qué gran interpretación señores! Jenny Spires hizo magia en la lírica para que Barret nos regale esta gran obra, ese sonido de relojes, violines, gansos, desvaneciéndose al final fue una locura, cada detalle Agharta lo respetó al mango. Llegó el turno de unos de los discos que más me divaga de Pink Floyd, “A Saucerful of Secrets” del ’68, la canción interpretada por Agharta fue “Let There Be More Light” el tono de siniestro nuevamente se apoderaba de la noche, ¿será que Waters se inspiró en algún momento en “Lucy in the sky with diamonds” de los Beatles? No lo sabremos, solo sé que hizo “Across the universe” muchos años después.

“Remember A Day” de Wright lanzado como sencillo en el ’68 fue un tema que no lo esperé, pues Pink Floyd lo tocó en vivo solamente “UNA VEZ” durante toda su carrera. Fue algo que me dejó asombrado y a la vez muy sediento. Pues el aire de la atmósfera ya estaba bien “heavy” para esa hora, entonces nada mejor que escuchar “The Nile Song” también de Waters, del disco “More” del ’69, en dicha canción no existe ni una pisca de teclado en la versión original, únicamente lo conocí en formato “mono”, es un tema bastante “heavy metal” para la época, guitarras distorsionadas, como así también el sonido del bajo creo yo que con mucho efecto, sonido de batería con golpes fuertes y secos a lo “Led Zeppelin” y esa voz “rasgada” de Gilmour como si estuviera cantando algo de “Motorhead”, pues Ferro se encargó de darle aún más tonalidad “heavy” a esta canción y yo ya quería subirme al escenario para tirarme entre el público.

Me parecía a mí o ya comenzaban a aparecer algunos duendes verdes en el PRF, “Partido Revolucionario Febrerista” que lleva el “Verde” como el “orégano” que ya hacia horas se podía respirar en el ambiente psicodélico sesentoso, entonces que mejor que “Green Is The Colour” también del disco “More”, bajando totalmente los decibles de la canción anterior, me imaginaba ese sonido de flauta y guitarra acústica me hacía pensar que yo estaba yendo a una granja  en las afueras de Londres, alejándome en una Rolls Royce del ’67 sin boleto de regreso, “Cymbaline” también de “More” alimentó aún más mis ganas de hacer ese viaje a esas granjas inglesas, la noche estaba al borde del éxtasis, pues nos sentíamos como que sumergidos en alguna noche de pura psicodelia inglesa de algún pub subterráneo de aquellos finales de los años ’60, era un gran viaje lleno de color, lleno de psicodelia y respirar esa atmósfera como ellos cuando componían estas canciones en algún lugar de Londres fue lo más cerca que estuvimos de ellos esa noche.

La primera parte del set terminaba con “Interstellar Overdrive” que para mí fue una de las primeras “improvisaciones” grabadas por una banda de rock en estudio, pues creo que es una gran obra de arte del loco diamante, la parte final donde la música va de derecha a izquierda hacía como si me estuviera cayendo del super viaducto de Aviadores y Madame Lynch desde un motocarro en zigzag, pues ese órgano farfisa que usó Wright en esta canción hace que el “tema” tenga aún un toque más “experimental” porque se escuchan muchas rarezas una tras otra, Agharta se encargó de calcarlo casi igual pero con feeling aún más ensordecedor, el sonido que tuvieron el sábado fue brillante, la batería sonaba “a secas” como sonaban esas batas de Nick Mason, John Bonham, Ian Paice o Keith Moon, pudieron plasmar un sonido de batería bien de los años sesenta, pues creo que es así como sonaban en aquella época.

La segunda parte comienza con “Obscured By Clouds” disco homónimo del ’72 ya del dúo “Waters/Gilmour” en composiciones, “When You’re In” y esa Hammond sonando al mango nos regalaba esas melodías bien de los ‘70 y los pequeños “toques purplelianos” – por así decirlo, pues me es imposible dejar de nombrar a Jon Lord cuando escucho una Hammond en vivo, “Burning Bridges” para mí ya es una antesala a lo que se venía un año más tarde con “The dark side of the moon” Floyd ya tenía esa “maqueta” pues si escuchas bien este tema tiene un poco de todo lo que suena en el disco “Dark Side”, es solo una percepción mía, como así también ese sonido “blusero” de “Childhood’s End”, interpretada magníficamente por Agharta, con “Fearless” podemos decir que de a poco Inglaterra “paría” lo que hoy en día conocemos como el “indie rock” pues este tema en particular es una canción muy actual y adelantada a su época.

Se venía la atmósfera con teclado y órganos Hammond en “Summer ’68”, de Wright, canción del disco “Atom Heart Mother” del ’70, donde Norman Smith hizo su magia en Abbey Road para lograr este gran tema, Agharta hacía que nuevamente se encienda la noche y nos regalaba esta gran interpretación, aplaudida por todos los presentes mientras yo llenaba mi 8vo vaso de birra. “Fat Old Sun” también del mismo disco traía esos sonidos melancólicos de Gilmour, ya que en este tema se dedicó a tocar todos los instrumentos y cantar, el teclado dejó a cargo de Wright y de a poco la noche comenzaba el viaje de retorno. Pero esto fue imposible, porque los siguientes temas que tocaron esa noche nos llevó aún más lejos.

Pink Floyd dejó de grabar discos ya hace muchos años, y hace 20 años que no tocan en vivo, y como dijo Gilmour “Ya no habrá nunca más Pink Floyd en vivo”, pero aún así siguen lanzando “reliquias” como “remasters”, “immersion”, “discos aniversarios”, “grandes éxitos” y también películas. Como en el caso de la “nueva” versión de “Live at Pompeii” del ’72 que volvieron a remasterizar pero esta vez mejorando la calidad del “video” de lo que fue aquel concierto a “solas” y lejos (para mí): el mejor concierto al aire libre y a luz del día que parió el Rock. Agharta se encargó musicalmente de traernos esa atmósfera de Pompeya al PRF de Asunción, pues las canciones “One Of These Days I’m Going To Cut You Into Little Pieces”, “Set The Controls For The Heart Of The Sun”, “Careful With That Axe, Eugene”, “A Saucerful Of Secrets” y “Echoes” fueron versionadas por ellos el sábado, es para que magnifiquen lo que se perdieron aquellos que no asistieron al evento.

La versión de “Echoes” para mí fue el plato volador fuerte de la noche, pues tocaron a diestra y siniestra tal cual es, es una canción escrita por los cuatro, pero cantada por “Gilmour/Wright” a dúo y que para mí no tiene desperdicio. Wright utilizó todo su arsenal en las teclas: hammond, farfisa, piano y efectos de Leslie speaker para sacar ese sonido único, la versión original ya suena en el sexto disco de ellos “Meddle” del ’71, la original iba llamarse “The return of the son of nothing” pero sobre los ’45 decidieron que se llame “Echoes”, la última vez que “a dúo” interpretaron en vivo esta obra maestra fue en la gira de Gilmour “On a island tour” del 2006, ante más de 50.000 almas.

Una anécdota que me contó un amigo a quien odio con toda mi alma, (Fue a ver a Gilmour en Pompeya en el 2016), era que había un “mamerto” que pedía a gritos a Gilmour que toque “Echoes”, cada vez que terminaba un tema, gritaba y gritaba lo mismo, estaba en la tercera fila, llegó al punto de “irritar” a Gilmour que le dijo en un momento dado: “ese tema lo canté con Wright toda mi vida, y por respeto a Wright, sin él nunca más lo volveré a tocar, así que deja de pedirme eso porque no sucederá” y el man al fin dejó de gritar y todos aplaudieron, menos yo porque no fui a ese concierto (Lágrimas a moco tendido).

Que más queda decir, magnifica noche, el viaje fue bastante lejos, pero después tenía que regresar a casa, en medio de ese clima londinense que cubrió Asunción esa noche, pues nada, agradecer enormemente a la Comunidad Floydiana del Paraguay por tan lujoso evento, donde una vez más lograron brillar por la excelente organización al cual nos tienen acostumbrados siempre, a Gustavo Insaurralde por su gran laburo de siempre y la atención que lo caracteriza, un gran fanático como yo, a los músicos de Agharta que llevaron a la cima nuevamente la magia floydiana y con mucho respeto y grandeza como se merecen, pues no es fácil tocar Pink Floyd, mucho menos estas canciones “rebuscadas” que tanto nos gustan. Al staff de sonido y luces, impecables como siempre, gracias por dar esa tonalidad majestuosa en cuanto a sonido, luces y pantallas hablamos.

Los miembros de Agharta esa noche fueron: José Ferro en las voces, Marcelo Fonseca en guitarras, Kike Covalente en bajo, Ignacio Saenz en batería y el mago de las teclas José Russo. Los podés seguir en sus redes sociales de Facebook e Instagram.

¡Sigan brillando, locos!

Hasta la próxima.

 

 

By; KLD
Fotos: Dany Vera (DVL STUDIOS), KLD.
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