DREAM THEATER
ABRIL 28 / 2o26 – ASUNCIÓN/PARAGUAY
COBERTURA ESPECIAL DE RADIO LATAPARARA ONLINE
LA LLEGADA – LUNES 27
El lunes 27 de abril en el marco de la gira del 40° Aniversario (40th Anniversary World Tour 2024-2026), la historia del metal progresivo en nuestro país cambió para siempre. A las 15:30 horas aproximadamente, un avión privado aterrizaba en suelo Guaraní. Un devoto grupo de fans los esperaba en el aeropuerto con la ilusión a flor de piel, pero los dioses del metal progresivo salieron de incógnito, manteniendo en misterio su búnker de descanso. La cacería cibernética no se hizo esperar: los grupos de WhatsApp hervían debatiendo el posible setlist y compartiendo pistas, hasta que saltó la primera foto. El hotel Palma Roga, en el corazón del centro asunceno, era la fortaleza de la banda.
Fiel a su costumbre, el hechicero Jordan Rudess fue visualizado en su clásica caminata de reconocimiento por el centro histórico. Frente al hotel, unos pocos afortunados consiguieron lo más preciado, ver a 2 de los músicos, y el tan codiciado autógrafo (malditos suertudos), mientras que los que llegaron más tarde se tuvieron que conformar con ver a Jordan y a James LaBrie a través del cristal del lobby, sin perder jamás la esperanza ni la sonrisa durante el resto de la noche, sin éxito pero felices de que estén a metros de distancia. Un fan consiguió el regaño de James en la cena con Jordan y lo llevó como historia para contarla a sus nietos.
LA PREVIA DEL DIA DEL CONCIERTO – MARTES 28
La cacería arranco temprano con fans alojados en la fortaleza de Palma, esperando desayunar y almorzar en el mismísimo recinto, guiaban a los grupos de WhatsApp sobre los movimientos de la banda antes del concierto. Esta vez, lo que estuvieron cerca, si consiguieron los trofeos en fotos y autógrafos (malditos suertudos x2).
Llegadas las 19 horas, la euforia se trasladó al Puerto de Asunción. Los fanáticos, impacientes, se congregaban sabiendo que esa noche la rivera se transformaría en el tan esperado teatro de los sueños. El escenario era inmejorable: la imponente grúa histórica del puerto alzándose a un costado, la brisa del Río Paraguay y unas nubes que se entrelazaron para formar un mosaico nocturno verdaderamente único. La leyenda de que estos músicos son relojes suizos no fue un mito: a las 21 horas en punto,

EL CONCIERTO
Acto 1: La avalancha técnica
La cinta de introducción, “Psycho Theme”, y la caída del Kabuki desataron el éxtasis con «Metropolis – Part I: The Miracle and the Sleeper». Una apertura impresionante que sirvió para dejar en claro que la precisión de la banda sigue intacta. De ahí, sin darnos respiro, nos arrojaron a la nostalgia pura con la dupla de «Overture 1928» unida a «Strange Deja Vu», transportándonos directo a la época dorada del Scenes from a Memory.
La densidad se apoderó del puerto con «The Mirror», donde el groove pesado de Mike Portnoy y los riffs de John Petrucci hicieron retumbar el suelo, dando paso a la frenética «Panic Attack», impulsada por esa demencial línea de bajo introductoria de John Myung. Luego, la velocidad moderna de la lista se hizo presente con «The Enemy Inside», un despliegue de doble bombo y agresividad del Mister Mike Portnoy, el antiguo y nuevo integrante fundador de la banda.
Pero uno de los momentos más sublimes de este primer bloque llegó con «Peruvian Skies». La banda no solo ejecutó esta joya noventera, sino que en un jam magistral insertaron una pequeña y afilada parte de «On the Backs of Angels». Nos regalaron un puente emotivo con acordes de «Wish You Were Here» de Pink Floyd y «Wherever I May Room» de Metallica. Todo esto, envuelto en un deslumbrante juego de luces, característico de la icónica gira Pulse (Pink Floyd) que, atravesando las densas columnas de humo, generaba una sensación de espacialidad única, como si estuviéramos flotando sobre el río. El cierre del Acto 1 fue una patada al pecho: «As I Am», un himno pesado que hizo cabecear hasta al más estático de los presentes.


El Interludio: Tratando de asimilar el golpe
Llegó una necesaria pausa entre el primer y segundo acto. En el público se respiraba incredulidad; la gente se miraba sin poder entender todavía el tren de carga sonoro que les acababa de pasar por encima de las cabezas.


Acto 2: La inmersión en Parasomnia y el viaje por las estaciones
Las pantallas cobraron vida anunciando el segundo acto. La banda decidió volcarse casi de lleno a su nuevo disco, Parasomnia. Al notar que al transcurrir los temas del disco omitieron sorpresivamente «Dead Asleep» y «Are We Dreaming?», las sonrisas cómplices brotaron entre los fans más analíticos: estaba confirmado, íbamos a presenciar el aclamado LATAM – SET C (Modificado para algunos).

Abrieron la sesión con la inmensa «In the Arms of Morpheus» pegada directamente a «Night Terror», demostrando que el material nuevo tiene la misma complejidad y oscuridad cinematográfica que sus obras clásicas. Bajaron un poco la agresividad con «A Broken Man», dejando que James LaBrie brillara con una interpretación cargada de melancolía y dramatismo.
La genialidad instrumental tomó el control con la dupla «Midnight Messiah» y «Bend The Clock», donde el mago Rudess hizo de las suyas, comandando una sección de amalgamas rítmicas que desafían la lógica humana. Y entonces, llegó la monstruosidad de la noche: «The Shadow Man Incident». Casi 20 minutos de progresivo puro, una epopeya que pasó por todos los climas posibles.
¿Cansados? Para nada. Casi al terminar la nueva propuesta del último disco, y literalmente sin despeinarse, engranaron las maquinarias para pasearse por todas las estaciones durante 23 minutos más con la obra cumbre «A Change of Seasons». Una ejecución magistral, impecable, que dejó en evidencia por qué son los reyes indiscutibles del género.

El Encore: El espíritu, el tren y el abismo
El tren seguía atropellando a los fans con su virtuosismo, pero de repente, bajaron las revoluciones a cero. El puerto entero se iluminó, no por las luces del escenario, sino por las linternas de los teléfonos móviles. Era el momento de «The Spirit Carries On», el infaltable himno al alma. Fue un instante mágico, un espacio para recordar el espíritu de todos aquellos que alguna vez estuvieron con nosotros. La banda demostró que, así como son un tren bala imparable, pueden mutar a un paseo acústico, tranquilo y profundamente emotivo en menos de 10 segundos.

A punto de dar las doce de la noche, casi culminando las 3 horas de espectáculo, sonó ese acorde limpio que todos conocen. «Pull Me Under» cerró la velada. La particularidad de este tema en vivo es innegable: es la génesis de su éxito, con más de 90 millones de reproducciones en plataformas digitales de música a la fecha , la canción que condensa su esencia más noventera y cruda. Su energía inagotable y ese cierre abrupto que siempre te deja conteniendo la respiración fueron el broche de oro para una noche perfecta.

EL FINAL
Llegó la medianoche y el hechizo se rompió, pero la marca quedó tatuada en mas de 3000 personas. Ver a Dream Theater en tu propio país, respirando tu mismo aire, a orillas de tu río, es una experiencia más allá de lo musical. Es ver a cinco genios que, tras cuatro décadas de carrera, siguen empujando los límites anatómicos y creativos de lo que se puede hacer con un instrumento. Para Paraguay fue la graduación definitiva en el mapa del metal progresivo mundial. El Teatro de los Sueños por fin abrió sus puertas en Asunción, y la espera de 40 años valió cada maldito segundo.
Desde Radio Lataparara, queremos dar un agradecimiento especial a G5Pro por apostar al metal de este calibre y traer producciones de primer nivel a suelo paraguayo.

Salud Fans de DT de Paraguay!, The Spirit Carries On…
Dani V.
RADIO LATAPARARA
Rock y algo más..
Fotos: Producción G5pro
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